24 diciembre 2006

Grabado en Hielo


Patinar fue descubrime un nuevo sueño,
fue cantar desentonado buscando la verdadera voz,
fue ejercitar mi mente, mi cuerpo, mi alma,
fue dejarme llevar por la intensidad de mí mismo.

Del hielo me queda un cariño,
frío y directo, sin contemplaciones,
que es real y directo, cero concesiones,
pero que me deja quererle, tal y como es.

Él me muestra que yo mismo guió a mi cuerpo,
que depende de mis caídas y mis pasos el disfrutar la andanza,
sin tu cuerpo y sin tu mente, poco de esto tendría un sentido,
necesitas de ti mismo para disfrutarlo.

¿A poco no es hermoso patinar en hielo?
Si eres ayudado te dan confianza,
pero esa confianza no basta, te caeras de todos modos,
patinar es la forma más breve y poética del caminar humano,
caes y aprendes y sigues cayendo hasta que lo disfrutes.

He aprendido de la frialdad,
de su poder,
de sus alcances,
y me ha bendecido.

Duele caer,
pero te tienes que parar,
¿porque, si tengo miedo?
porque es necesario seguir andando.

Si te enfrías morirás,
si te dejás, el hielo perderá a tu alma,
es necesario jugar su juego, impedirle vencerte,
él no tiene compasión de quien quiera acariciarle.

Sólo te deja disfrutarlo libre, real, salvaje,
porque el mundo es más que aquello que imaginamos,
la gente real vive en el mundo real,
y aún así amamos.

Patinar es crear poesía total, grabada en hielo.

En eso hoy creo.

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