07 febrero 2006

Artículo: Huelgas y Estudiantes. Por José Luis González Fuentes.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es el hogar de una cuantiosa cantidad de estudiantes que, bien que mal, se preparan para desempeñar una función específica y necesaria para el desarrollo de su país y de sí mismos. Cada uno, desde el odontólogo hasta el lic. en trabajo social sale de su casa y llega a cada punto de la UNAM para ocuparse de asuntos que, aún sin ser académicos, le ayudarán a enfrentarse a la realidad de este país.

Muchos piensan que la única obligación de un estudiante es precisamente esa: estudiar, pero yo no opino eso; creo que la universidad es un lugar que te enseña justamente que en la vida hay muchas cosas, que el horizonte es muy amplio y que es necesario ir y conocerle. El conocimiento nació de aquella curiosidad, de la necesidad de conocer y de entender, posteriormente fue aplicable, entendible, se le pudo empezar a recopilar, a organizar y a difundir. Muchas veces, mientras estoy en ella, observo lo que hacen las personas, la actitud que toman ante algo y la dirección a la que sus decisiones les conducen. Todo exceso es malo, tanto estudiar de más como no hacerlo, pero sin duda son aquellos que además de concentrarse en sus actividades hacían más cosas (que nada tenían que ver con sus carreras) los que más llamaban siempre mi atención. La vida es más que concentrarnos en la parte específica de la realidad que vamos a desempeñar, es más que aprender ecuaciones para ingeniería o aprender términos jurídicos que mañana se usarán en algún juicio. Cuando estás dentro, te ves involucrado en más áreas (incluidas por supuesto las áreas de conocimiento) y cuando las tienes tan cerca unas de otras es imposible no irse percatando de que mientras unos atienden caballos o gatos otros atienden cuerpos humanos.

El leer, el conocer, el involucrarte va ampliando tu horizonte al grado de que tus preguntas empiezan a ser otras y la búsqueda de sus respuestas conlleva un modo distinto de proceder.

Antes tuve la creencia de que acceder a este nivel pasando por los demás era un tanto inútil, pues terminas estudiando cosas que en la vida vuelves a recordar y menos a utilizar! A duras penas recuerdo cosas de Etimologías Grecolatinas o de mi curso de Anatomía pero jamás olvidé del todo mis clases de Geografía o la utilidad práctica de la Psicología o la Literatura. Muchos niños nos preguntan: ¿Para qué me sirve la clase de Español? ¿Por qué he de leer en voz alta por lo menos 20 minutos cada día, escribir dictados o saber cuando terminó la lucha de independencia? Mucha gente no se sabe nada de eso, no lee correctamente, no escribe ni una palabra y ni tiene idea de que fue el 27 de Septiembre de 1821 cuando la independencia de México se consumo. Puede parecer irrelevante y quizá lo sea para muchos que han logrado hacer una vida sin saber eso, pero hay algo muy importante que fue desarrollándose a través del tiempo y a través de cada escalón distinto de conocimiento que fuimos escalando: el razonamiento.

La capacidad de razonar, de entender, de sopesar, de decidir. Fue a través de toda esta larga cadena de conocimientos que aprendimos a crearnos un criterio, a descubrir nuestras habilidades y nuestro talento; es el conocimiento la clave para que una persona pueda interesarse en lo que dices o ignorarlo completamente por no entenderlo. Estudiar nunca fue inútil, fue necesario para mejorar nuestra habilidad de razonar; nos ayudo a saber, a comprender y posteriormente a crear.

Un día, después de un esfuerzo que para muchos pudo ser fácil y para otros no, llegas al ciclo más alto de tu desarrollo escolar: la universidad. Es entonces cuando decides cual es la actividad que deseas desempeñar basado en el conocimiento que ya tienes de tus gustos, de tus habilidades y de tu propia necesidad de crear algo. Muchos erramos el camino, suele pasar, pero aún así nunca dejas de aprender, de conocer y de desarrollarte.

La Ciencia desarrolló la forma en la cual puede uno acceder al conocimiento y crear algo posteriormente, lo denominó “el método científico”, pero para acceder a él se tuvo que iniciar previamente con otra forma de acceso, que es un método más práctico, menos específico pero de uso diario: el método empírico, basado en la frase bien conocida que versa: ensayo-error: Lo intentas y aprendes, fallas y aprendes, triunfas y aprendes, sigues y aprendes. Todos sabemos que esto tiene un nombre práctico, algo que en la vida, en el trabajo, en el currículum es muy importante: Experiencia.

¿Que observo entonces de las personas en la universidad que me despierta tanta curiosidad? Sus experiencias, su forma de desenvolverse y de acceder al mundo basados en lo que conocen y aplican. Observo que miran, como lo hacen, que sucede al hacerlo. Busco indagar sus motivos, sus intenciones y descubro miles de cosas distintas en cada persona que es igual de distinta a las demás dentro de todo este universo escolar.

Un estudiante no es una persona que simplemente estudia, es una persona que obtiene experiencias, que encuentra motivantes, diversiones, problemas, discusiones, fracasos y triunfos. Es una persona que desarrolla a su propio estilo una forma determinada de encarar al mundo, un carácter que detrás es sostenido por una base, una base que en este nivel es basta y que ya es empleada de distintos modos por cada uno y que es fruto de toda la experiencia adquirida a través de su paso por el tiempo.

Afirmar que todo estudiante de universidad es una persona aplicada que nunca se distrae de su actividad es la cosa mas irreal del mundo, ¡de que los hay los hay! Y sin duda ellos no son mejores o peores que los que no lo hacen: son distintos. Y jugarán un rol distinto en el mundo que se gobernará mañana, incluso hoy mismo. Mi punto respecto a desarrollar esta idea de lo que es un estudiante (y en específico un estudiante universitario) es para que veamos con detenimiento lo que sucede, para que entendamos mejor las dinámicas que giran alrededor de ellos, las preguntas que se hacen y las necesidades que ellos tienen. El tema nace de un hecho que ocurre hace 7 años y que fue un antes y un después para la vida de muchos: la huelga de la UNAM.

El día de ayer se celebró una marcha por integrantes de Consejo General de Huelga (CGH) de la UNAM con motivo de recordar la entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) a las instalaciones de la universidad, dando así por terminada la huelga que duró 10 meses y que había detenido la actividad académica de toda la institución (incluidos sus diversos institutos y preparatorias). De antemano declaro que no soy miembro del CGH ni de ningún otro grupo estudiantil o político y qué este artículo está basado únicamente de hechos e inquietudes que me parecen muy importantes y que he querido manifestar por este medio.

Este grupo de aproximadamente 100 estudiantes intentó cerrar la avenida Insurgentes de la ciudad de México con troncos y ya a la altura de rectoría incendiaron diversos objetos y se manifestaron por el hecho que abrió las puertas de la Universidad y que cerró el ciclo de su movimiento como lo estaban llevando. La PFP hizo una vez más acto de presencia y fueron heridos algunos policías al enfrentarse al grupo para evitar sus desmanes*

¿Y porqué me hizo eco este hecho? Por 3 razones…
1) El rector Juan Ramón de la Fuente ha sido “destapado” en días anteriores como la opción de Andrés Manuel López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), para formar parte del gabinete que conformará en caso de llegar a la presidencia de la república, otorgándole el cargo de Secretario de Gobernación. Al respecto, el Rector de la Universidad no se manifestó a favor ni en contra y afirmó que por lo pronto él sigue ocupándose de los asuntos que atañen a la universidad. Esto seguramente ocasiona ya muchas opiniones con respecto al rector y a su papel como “actor” político a partir de semejante declaración, algo que los grupos estudiantiles de la universidad no dejarán de ignorar.
2) Soy estudiante aún de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de esta universidad y estoy en planes de terminar el ciclo que he cumplido en ella. Llegar aquí puede sonar fácil pero ha sido la labor mas dura para mí, el reto más importante. Este ciclo puedo llevarlo a término después de no desertar de esta casa de estudios, después de aguantar y de haber aprendido lo que he aprendido en todos estos años (académicamente y no) y llegar aquí es en parte gracias al haber podido terminar mi último año de preparatoria e iniciado la universidad gracias a que se reabrieron las puertas. Pero más allá de esto hay un detalle que me hace sentir este hecho como algo más personal: la escuela que se abrió primero y que fue el comienzo de la movilización por parte de la PFP fue mi preparatoria, la preparatoria 3 de la UNAM hace 6 años. Es algo que no puedo dejar pasar ni olvidar fácilmente.
3) La huelga había iniciado, las escuelas fueron cerradas y convertidas en centros del CGH. Un grupo que no equivale ni al 10 % de la población total de la universidad consiguió cerrar la institución y paralizarla durante 10 meses, haciendo que su prestigio y su imagen se viera muy comprometida y lastimada desde entonces. Mucha gente sólo decía muchas cosas negativas respecto a los estudiantes de la cual destacaba siempre esta: todos los estudiantes de la UNAM son porros. Definamos lo que la palabra porro significaba en este contexto: mas allá de ser un individuo de determinada escuela cuya principal actividad es amedrentar a otros mediante amenazas, robo y violencia se trataba de decir que la imagen generada a través de los hechos decía que las personas que estudiaban en esta universidad estaban de acuerdo con tales acciones y las motivaban. Un grupo proyectaba la imagen de toda una comunidad, una imagen no sólo difusa sino muy equivocada. No todos estaban de acuerdo, no todos son malos estudiantes, no todos callaron, no todos se quedaron inmóviles y a la espera. Todos eran muy distintos, muchos organizados, la mayoría no. Y fue entonces, cuando la escuela se abrió, que vimos que el panorama no era alentador: la gente nos relegaba, nos tenía miedo, nos tachaban a todos de ser personas que manipularían, que afectarían. Pensamos que volver a clases haría que cambiasen de opinión, pero no fue así. Yo no soy un orgulloso universitario, aunque lo parezca, pues estoy muy a disgusto y en desacuerdo en muchas formas de proceder dentro de ella, pero sí creo que está Institución tiene un alto valor y que el trabajo hecho durante toda su historia se derribó únicamente por ver las cosas a la ligera, por no prestarle la debida atención. El panorama laboral en México no ha mejorado desde aquellos años, la situación en general de todo el país sigue siendo alarmante y lastimosa, aún hay gente luchando por sobrevivir, tenga carrera o no, y si de algo vale luchar por mejorar las cosas es conveniente hacer algo, por mínimo que esto sea. En aquellos meses que siguieron a la apertura de las escuelas y el regreso a clases y notando que las cosas no mejoraban fue que me atreví a enviar una carta a diversos periódicos manifestando mi opinión respecto a los hechos. Nunca pensé que tendría eco, ni siquiera planee que sucediera algo, pero pasó.
El periódico Uno Más Uno público mi carta el día Lunes 17 de Abril del año 2000 en su sección de Correspondencia. No me enteré del hecho hasta una semana después, cuando el periódico me localiza para informarme que acudiera a las oficinas de la redacción del periódico ya que el rector Juan Ramón de la Fuente me había enviado una respuesta en sobre cerrado. ¡Me sobra decir que yo estaba muy sorprendido! ¡¡¡Él lo había leído!!! ¡Había escuchado mi opinión! Era algo que yo no había imaginado, nunca lo habría pensado. Llegué a la redacción de la revista, me pasaron a una oficina y me felicitaron, recuerdo que me dijeron que continuara mi esfuerzo y que debía sentirme orgulloso. Créeme que apenas he notado esto ahora, cuando han pasado 7 años de los hechos y 6 de mi carta. Por eso recordé los hechos y me nació escribir al respecto.

En el sobre encontré una copia del periódico, de la sección donde publicaron mi carta, al igual que una impresión de mi correo electrónico original. Encontré un mensaje del rector manifestando el seguimiento que hizo a mi opinión y la intención de que llegara a mis manos un documento que adjuntó así como su agradecimiento. El documento adjunto era una copia del escrito que el rector había presentado ante el Consejo Universitario algunos días antes.

Considero pertinente compartir ambos documentos, el hecho por un servidor y el hecho por el rector de la UNAM. El fin de esto no es apoyar al rector en su propia aspiración política (sí es que la tiene), el fin de esto es recordarnos quienes somos y que hacemos, como enfrentamos las cosas y que sucede a partir de ahí. La universidad es un lugar al que muchos pudimos acceder y que nos ha otorgado la oportunidad de continuar con la experiencia de vida que elegimos vivir. Hay muchas deficiencias aún y mucho trabajo pendiente e ignorado, hay mucha gente con intereses que no dudará un segundo en utilizar las cosas para un fin propio y ajeno del que originalmente era. ¡Conoce, piensa, decide y actúa! Tú y yo hemos obtenido la experiencia necesaria para decidir hacia donde encaminarnos, emprendemos acciones y decisiones cada día y vivimos con las consecuencias que ellas nos ocasionan. Esto no es por la universidad únicamente, es por el valor de nuestra experiencia, de nuestra capacidad de razonar y decidir, esto es porque dentro de unos meses elegiremos un presidente, es porque elegiremos a otro individuo que ¡NO es el salvador de la gente! Es el titular de UNO de los TRES poderes que gobiernan esta nación. ¡Él no detenta todo el poder! Sólo representa lo que se supone que nosotros necesitamos y queremos para México. Él lo presenta en proyectos antes un segundo poder: el Congreso y este determina si es viable o no para el interés de sus grupos representados, es decir, de las personas de cada región de nuestro país, desde Tijuana (para muchos sólo tierra de narcos) hasta Cancún (para muchos sólo tierra de turistas).

Creo que la vida es una escuela, la vida es la gran escuela que te enseña con sus propias materias, te he dicho ya que en mi opinión un estudiante no es un ser perfecto ni acabado; un estudiante es una persona, una persona que vive, que respira, que ama, que siente, que huye y que enfrenta. Nuestro método diario es intentar y ver que sale, lo hacemos cuando tomamos un camión sin saber si llegaremos a nuestra escuela o nuestro trabajo por la inseguridad que se vive, lo hacemos cuando pretendemos el amor de alguien, cuando pedimos un permiso, cuando buscamos un empleo. Es la Experiencia lo que nos ayuda a mejorarnos, a entendernos. Es la razón la que permite comprendernos mutuamente y es una labor difícil, compleja, llena de obstáculos. Confío que puedas sacar algo de esto, confío que no te aburra y que, como pasó un día hace 6 años, alguien escuche y también haga algo.

Y bueno, creo que después de expresar todo esto he sentido más que nunca la necesidad de decir lo siguiente (y hoy sí lo hago lleno de orgullo):

“POR MI RAZA, HABLARÁ EL ESPÍRITU”

José Luis González Fuentes.


Uno Más Uno. 17 de Abril del año 2000. Sección: Correspondencia.

Rechaza Acciones de los paristas.

Señor director:

Me llamo Luis, estudio en la preparatoria 3 de la UNAM, y mi intención es hacer patente el apoyo –por lo menos de mi grupo, el 656 del turno vespertino- de “no a una universidad cerrada, no a más paros, sí a las clases”. ¿Saben? Muchos de los compañeros están llenos de temores, no quieren decir nada porque muchos paristas los están manipulando diciéndoles que no tendrán opciones en la escuela, que todo les va a salir mal; otros, al contrario, después de 10 meses de huelga querían un día de descanso. ¿Pueden creerlo? O también había quien no quería exámenes que se aplicaban. Es realmente alarmante que la situación de mi prepa esté manejada por esos chavos que dicen “defendernos”. Estamos demostrando, en compañía con nuestro profesor de Psicología que a muchos de ellos no les interesan las personas, que después de 10 meses que nadie nos va a regresar siguen diciendo que es por nosotros. Han mentido desde el comienzo en muchas cosas, están excluyendo a la verdadera comunidad, a los verdaderos líderes y voces de la escuela. ¿Quiénes? Pues todos, no sólo unos cuantos. Hay intereses políticos, lo sabemos bien, No es posible que no se hayan enterado los medios de comunicación que prepa 3 está muy descontenta con su actual directora. ¿Motivo? Ella pudo evitar los golpes que “abrieron la UNAM”. Justo un día antes de ese desafortunado enfrentamiento de hace unos meses, un día antes la prepa se había recuperado por los estudiantes de la prepa misma, que se organizaron desde extramuros. ¿Porqué no se tomó desde ahí la instalación? ¡Pues porque la directora no quiso entrar! Salió huyendo en su camioneta y no se hizo responsable de una acción que ellos apoyaron en su inicio.
Ella no ayudó en nada y, peor aún, ocasionó el error de aquel enfrentamiento al siguiente día. Prepa 3 no está llena de maleantes, no lo es. Yo estudio ahí el último año, mi tercero, y aseguro que su gente trabaja, obviamente yo no puedo dar fe de todos, no soy Dios para saberlo ni hacerlo pero sé qué caras he visto en 3 años, los amigos que hemos hecho, la vida que hemos formado. Prepa 3 ofrece cultura, un gran lugar para crecer, con muy buenos profesores, un lugar genial que ahora medio mundo cree un nido de ratas y el propósito de este correo es decir ¡No!
No somos nada de lo que los medios pintan. La mayoría quiere sus clases, la mayoría se esfuerza, la mayoría dice “seguimos adelante” porque queremos hacerlo, los paristas sintieron miedo hace unos días. Yo lo vi, sacaron a todos los estudiantes con la excusa de “vienen a petardear la escuela”, pero la realidad es otra. Mi grupo recolectó firmas, todo el grupo lo hizo así. ¿Saben que sintieron los paristas? ¡Pavor!, porque sabían que nos daríamos cuenta de que la mayoría no apoya sus cosas y que moveríamos la mente de los que prefieren todavía permanecer ocultos; sé de por lo menos tres compañeras amenazadas por la recolección de firmas, esta labor de las firmas era algo simple, gritar que prepa 3 no quiere más paros, ni de 24 horas ni de 10 meses, y ellos intentaron evitarlo, ¿Cómo? Metiendo miedo, amenazas. ¿Eso es el dialogo? No, eso no es.
A golpes no se arregla nada, absolutamente nada. Después de 10 meses, ¿siguen luchando por educación gratuita? Muchos no tenían ni teléfono en su casa y ahora cargan con su celular. ¿Creen que no hay un poder manipulando esto? Por favor, es obvio que no se discutirá el pliego petitorio, no es la intención, porque no planean ayudar, lo sabemos bien.
Para terminar mi comentario, ¿Qué opinas tú? Exprésalo, sirve más afuera que guardándolo. Yo quiero estudiar, ser productivo, no sembrar marihuana en los campos de la Ciudad Universitaria. ¿Quién me va a recuperar los 10 meses perdidos? ¿Estamos dispuestos a seguir dejando que ellos controlen nuestra universidad? La universidad es pública, si haces o no uso es tu decisión, pero el dinero que el gobierno gasta en mi educación es para darle un buen servicio, ser un buen ciudadano, un buen universitario mañana. Yo me comprometo conmigo mismo a ser un humano más preparado, más capaz de ser competencia el día de mañana frente al planeta entero, por demostrar que México es un país que puede avanzar, pero debemos estar unidos. Prepa 3 debe unificarse, porque no somos gente mala, todos no. Queremos estudiar, así es, así será.


MENSAJE DEL RECTOR AL H. CONSEJO UNIVERSITARIO*
*13 DE Abril de 2000

El 19 de Noviembre del año pasado, al asumir el cargo de Rector de la Universidad, señalé claramente que lo hacía con el único afán de servirla. No ignoraba la grave responsabilidad que tal compromiso implicaba. La Universidad llevaba entonces, siete meses de huelga y no creo exagerado decir que en esos momentos se encontraba al borde de un colapso mayor.

A partir de ese día me he dedicado íntegramente a tratar de construir una solución al conflicto y a orientar a la institución hacia la Reforma que todos los universitarios consideramos imprescindible.

Hablé personalmente con el Consejo General de Huelga, conformé una comisión plural con carácter resolutivo, me entrevisté con las comunidades de todas las facultades, escuelas, institutos y centros; escuche de viva voz los puntos de vista de miles de universitarios, integré una propuesta que respondía a los seis puntos del pliego petitorio del CGH y que recogía, asimismo, las principales preocupaciones de los universitarios; presente la propuesta para su consideración a este Honorable Consejo Universitario, la sometí a un plebiscito que fue modelo de organización y participación, encargué la vigilancia del mismo a observadores neutrales y la valoración de los resultados a expertos independientes, y logramos así que el conflicto dejara de ser asunto de unos cuantos para convertirse en un asunto de todos los universitarios.

He defendido el mandato mayoritario de la comunidad universitaria hasta el límite de mis capacidades: ha quedado sin efecto el Reglamento General de Pagos aprobado el año pasado, se suspendieron las relaciones con el CENEVAL, se hicieron todos los ajustes necesarios al calendario escolar para regularizar la situación del alumnado sin excepciones; reiteramos las actas elaboradas en contra de quienes participaron en el movimiento e hicimos, en el mismo sentido, las gestiones correspondientes ante las instancias legales competentes. Asimismo, hemos impulsado en todos los ámbitos el compromiso de realizar un Congreso académico, democrático y resolutivo, y hemos reiterado innumerables veces nuestra plena disposición para que la comunidad enriquezca la propuesta relativa a la organización del Congreso para someterla, en su momento, a la consideración de este consejo universitario.

El dialogo fue la base para la formulación de la propuesta institucional; el dialogo movilizó a la comunidad y la llevó a ejercer masivamente su derecho a opinar a través del voto; en busca del dialogo acudí el 25 de Enero a la ciudad universitaria y convoqué a la comunidad a dialogar con la comunidad misma, para impulsar la propuesta del consenso respaldada por la fuerza moral de un plebiscito democrático. El dialogo gano en la urnas de la jornada plebiscitaria.

El 6 de Febrero fui notificado que el titular del Juzgado Segundo de distrito del Poder Judicial Federal en Materia Penal del Distrito Federal había ordenado al ministerio público de la Federación restituir a la UNAM la posesión sobre sus instalaciones, planteles e inmuebles.

Acaté el mandato judicial como le decisión que emana del estado de derecho, como la decisión proveniente del órgano que la Constitución General de la República señala para la aplicación del derecho y porque su finalidad fue reintegrar a la universidad lo que es suyo, para que pudiera cumplir con las funciones que le ordena su Ley y porque no haberlo hecho hubiera sido una gran irresponsabilidad que habría dejado sin cabeza a la Universidad en uno de los momentos mas graves de su historia.

Lamenté y lamento que las vías que los universitarios nos habíamos dado para resolver el conflicto hubieran sido insuficientes. Lamenté y lamento que grupos que representan intereses ajenos a la Universidad hayan llevado a la institución a ese extremo y ahora lo intenten de nuevo.

A partir de ese momento instruí a la Oficina del Abogado General para que retirara las querellas e hiciera todas las gestiones judiciales que estuvieran a su alcance para lograr la liberación de los universitarios detenidos. Solicité asimismo a las autoridades competentes, la libertad inmediata e incondicional de todos aquellos que pudieran haber sido detenidos sin haber cometido delito alguno, que todos los menores de edad fueran reintegrados cuanto antes a sus núcleos familiares y que aquellos que habían sido detenidos por delitos que se persiguen de oficio, fueran tratados justamente; que la Comisión Nacional de Derechos Humanos vigilara escrupulosamente que fueran respetadas las garantías de todos los detenidos y que los trámites y procedimientos se ajustaran estrictamente a derecho.

De entonces para acá hemos informado periódicamente de los avances de dichas gestiones. De 998 personas que llegaron a ser detenidas, 992 han alcanzado su libertad aunque tres no han querido hacer uso de ella y en el caso de las seis restantes, la Universidad ha reiterado y reitera hoy una vez mas, que hará todo lo que esté a su alcance para gestionar su libertad.

Durante las últimas semanas, la Universidad ha logrado reanudar sus actividades académicas y reactivar su vida institucional en medio de enormes dificultades, después de haber permanecido cerrada durante cerca de 10 meses. Esa ha sido la voluntad y ese el deseo explícito de la inmensa mayoría de los universitarios. Hemos trabajado a marchas forzadas para recuperar poco a poco lo mucho que se perdió, para reparar los daños ocurridos durante la huelga, compactar estructuras administrativas, regularizar procedimientos vencidos, actualizar nombramientos, reabrir las áreas culturales y los espacios deportivos, instrumentar los acuerdos del plebiscito y reanudar el dialogo a todos los niveles, sin excepciones pero sin exclusividades.

Lamentablemente, durante estas mismas semanas, la vida académica e institucional se ha visto otra vez amenazada. Las provocaciones, los hostigamientos y las agresiones han alterado las actividades educativas y dañado muy seriamente la imagen de la Universidad. Cuando todos queríamos avanzar hacia el Congreso y la Reforma, cuando la sociedad mexicana estaba recuperando su confianza y sus expectativas en la Universidad, reaparece la violencia, incontenible, y por la fuerza, se trata de impedir a toda costa que la Universidad regresé a la normalidad académica. Las seguetas, los martillos, los zapapicos, las varillas, los golpes, los insultos y las agresiones propician el escándalo y proyectan la imagen de una Universidad donde las ideas, el debate y las razones parecen no existir. Los rostros cubiertos ocultan la identidad de quienes parecen estar dispuestos, literalmente, a destruir la Universidad.

El 6 de Marzo toman la rectoría, el 17 levantan un muro en la Facultad de Ciencias e intentan tomar las áreas administrativas en Trabajo Social, en la FES Zaragoza y en varios planteles de la Escuela Nacional Preparatoria y del Colegio de Ciencias y Humanidades; el 20 de Marzo agreden a estudiantes en Ingeniería el 22 lo hacen en Medicina; el 24 atacan en Derecho, el 28 se apoderan de la Dirección General del Colegio de Ciencias y Humanidades y roban documentos del tribunal universitario; el 3 de Abril se apoderan por la fuerza del auditorio Justo Sierra, el 4 agreden a estudiantes de Derecho, el 5 bloquean los accesos de la Rectoría y el 6 impiden que sesione el Consejo Universitario y se apoderan nuevamente de la Dirección de Trabajo Social y toman oficinas de Artes Plásticas, el 7 intentan hacer lo mismo en la Dirección General de las Preparatorias. El 11 de Abril0 los convoco nuevamente al dialogo y esa misma noche, cuando la comunidad que los rechaza se ha ido, se apoderan por la fuerza de diversos planteles del bachillerato así como de algunas escuelas y facultades. Hoy en la mañana bloquean nuevamente los accesos de Rectoría, en una clara provocación y para impedir que el Consejo Universitario sesione en sus instalaciones. Los riesgos de la integridad física de los universitarios son cada vez más altos. Buscan el enfrentamiento entre universitarios. Se intenta bloquear las mesas de diálogo y descalificar de antemano todos los esfuerzos de las autoridades universitarias por frenar la violencia, reanudar el diálogo, mantener las actividades académicas y avanzar hacia la Reforma.

He tratado de enfrentar todos estos problemas que han afectado a la Universidad durante los últimos meses con mi mayor capacidad. Del recuento apretado que ahora hago, se derivan algunos aspectos que necesariamente merecen ser considerados.

Hay quienes han reprobado severamente las medidas disciplinarias que hemos intentado adoptar para preservar el orden y evitar una mayor escalada de violencia, y esgrimen que el único camino para recuperar la normalidad de la vida universitaria depende de la liberación absoluta de todos los universitarios detenidos a raíz de la huelga; ya he explicado las gestiones que al respecto ha hecho la Universidad y los resultados obtenidos; por otro lado, hay también muchos que han visto con recelo, cuando no lo han reprochado abierta y enfáticamente, el desistimiento que la Universidad ha hecho de sus denuncias y las gestiones emprendidas para alcanzar la excarcelación de los activistas. Los primeros, decía yo, consideran que la liberación incondicional de los presos es condición sine qua non para llevar a cabo el diálogo y el Congreso, y desestiman los esfuerzos institucionales, ciertamente mayúsculos cuanto exitosos, que se han hecho para liberarlos; los segundos, por el contrario, ven en tal liberación la causa de la renovación del conflicto y de los brotes de violencia que a diario sacuden a la institución. Aquéllos que le atribuyen al Rector la responsabilidad judicial y lo acusan incluso de haber violado la autonomía universitaria; en tanto que éstos le reclaman que no haya tenido una actitud más firme para restablecer el estado de derecho en la Universidad, cuya autonomía no la exime del cumplimiento de las leyes que rigen al país.

Hay, asimismo, quienes reclaman un diálogo académico, amplio, democrático y representativo de la comunidad, que le dé sustento a la Reforma, mientras otros encuentran inconvenientes y peligros en la reanudación del diálogo, y sostienen que ya no tiene razón de ser el estar desprovisto del contenido político que tenía en sus orígenes y que, en todo caso, es solamente el precio que se tiene que pagar por una deuda contraída con antelación que no se reconoce como tal. Los unos sostienen que las nuevas iniciativas de la Rectoría para llevar a cabo el diálogo por el cual votó con amplísimos márgenes la comunidad universitaria es ahora una imposición autoritaria; los otros, que es una concesión que pone en riesgo la esencia misma de la Universidad.

Se acusa al rector de haber utilizado el plebiscito para legitimar la entrada de la fuerza pública en el campus y simultáneamente se le acusa de no haber hecho valer la voluntad democrática de 160 mil universitarios que votaron a favor de una propuesta, que fue de consenso ciertamente, aunque a algunos les pareció excesiva y a otros insuficiente.

Sé que estás contradicciones son las que tiene que sortear quien encabeza la Institución. Esa es precisamente su tarea y su función. Pero sé igualmente que el Rector debe contar con ciertos márgenes de acción que le permitan dirimir semejantes contradicciones. Cuando estos márgenes se estrechan en exceso es imposible persistir en el empeño. Me rehúso a aceptar que el camino del diálogo y la reconciliación esté cerrado, pero también me rehúso a aceptar la violencia que se cierne, cada vez más amenazante, sobre la vida cotidiana de la institución.

Los grupos cuya violencia crece en la misma proporción en la que decrece su capacidad de convocatoria y su composición cuantitativa, son totalmente insensibles al sentir mayoritario de la comunidad. Ni el diálogo ni la tolerancia ni el razonamiento ni la persuasión parecen tener en ellos el menor efecto.
La comunidad universitaria, por su parte, tiene que reconocer que la Universidad no es la Institución que puede satisfacer las demandas de estos grupos, que están mucho más orientadas al terreno político que al académico. Es cierto que el destino de nuestra Universidad está indisolublemente ligado a los ingentes problemas sociales de nuestro país; es justo y legítimo que los sectores más necesitados de la sociedad mexicana hagan de la UNAM el objeto de sus anhelos, pero sólo en el terreno de la educación, del desarrollo personal y de la movilidad social. Aquí no hay confusión que quepa ni acción que justifique la violencia: la única forma de que la UNAM cumpla sus funciones sociales es cumpliendo de la mejor manera sus funciones académicas. Es, por otro lado, inadmisible que estos grupos impidan en los hechos la satisfacción de miles de estudiantes y el entorpecimiento de las funciones sustantivas de la Universidad. Es inadmisible que intereses extrauniversitarios, manifestados explícitamente, desvíen a la Universidad de su quehacer consustancial, que la conviertan en arena política, y que eviten incluso que cumpla la función social que, paradójicamente, dicen defender quienes violentan su trabajo cotidiano.

A pesar del proceso de normalización de la vida académica en las dependencias universitarias, a pesar de la reducción cuantitativa de estos grupos; a pesar del animoso afán de la comunidad por dedicarse a las tareas que le son inherentes, la violencia no cesa y amenaza con reeditar uno de los capítulos más sombríos y onerosos en la historia de la Universidad con el agravante de poner en riesgo su futuro.

¿Dónde está la Universidad Académica? ¿Acaso la hemos perdido ya, para siempre? Si no somos capaces de rescatarla ahora, mucho me temo que no la rescataremos nunca.

La Universidad tiene que ser la que marque el rumbo de la educación superior pública de México en el Siglo XXI, pero para ello tiene que transformarse primero. Vamos por el Congreso, vamos por la Reforma.

Señoras y Señores Consejeros: hoy reitero ante ustedes mi compromiso con una Universidad pública más democrática, académicamente fortalecida, con sentido social y comprometida con México.

“POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU”
*Los vínculos utilizados en este artítulo citan las siguientes notas:
Notimex. Riñen polícias y Jovenes en CU. Publicado en el diario El Universal el día 6 de Febrero de 2006.
Avilés, Karina. López Obrador destapa a De la Fuente y Pérez Gay para su gabinete. Publicado en el diario La Jornada el día 31 de Enero de 2006.

1 comentario:

Social Drinking y Su Sonido Chikinasty dijo...

Chale de los chales...y luego?