17 julio 2006

Sepia


Al filo de una escena,
Mis dedos apuntan al contorno,
De tu presencia y tu silueta que, al verlas dibujadas,
Quedan bajo un color antiguo en el pasado.

Una gota se filtra como la prueba de un tiempo,
Que insiste en ser un presente ya negado,
Y dentro de esa gota, mi corazón anonadado,
Guarda el silente eco de un amor que ya no más.

Si me mirases no podría mentirte,
Es triste que cuando te mire aparecerás en este tono del pasado,
Que me cantará esas frases que creí serían futuro,
Esa será mi condena para no olvidarte.

Se contiene,
Un murmullo,
Que de gritarlo gritaría tu nombre,
Te diría que te amo.

Los colores de una escena que vivimos juntos,
Se diluyen en un mundo de similar intensidad,
Donde ya no más serán los sueños,
Que creímos que serían verdad.

En su lugar quedará la leyenda
De un recuerdo que vivirá por siempre
Es la distorsión de un momento que latió muy fuerte
Es su paso hacia el tono eterno de su andar.

Y donde fuese y lo que viere,
Mis dedos, tracen líneas que reúnan,
Lo que dije y lo que diré ahora y siempre,
Que este amor es de verdad.

Este tono lo recuerde,
Y te recuerde que conmigo estarás siempre,
Para hacerme sentir, para hacerme volar,
Este es el tono de la verdadera intensidad.