28 abril 2009

¿Destino?

I
¿Destino?

Estábamos ahí, encerrados en la biblioteca… me miraste como si preguntarás como hice esto… Yo reía, del pánico, sin poder dar crédito de que los muebles hablaran, los techos se volvieran pasillos, que los libros cobraran vida y que todo fuera cual laberinto…

En la búsqueda de un camino me mirabas, cansado de gritar por una respuesta, mientras yo caminaba, abría puertas, bajaba escalones que me llevaban a pisos arriba y veía libros volar como si fueran aves…

Descubriste cuando te callaste, que aunque no sabía donde estaba sabía a donde ir, como si conociera el camino, supiera la respuesta… quizá esto si era por mi causa…

¿Por qué todo libros? ¿Por qué las ventanas dan a jardines, ciudades o plazas? ¿Por qué todo cuando hace ruido es armonioso? ¿Y por qué cuando hay silencio, siento tu alma?

¿Dónde estamos? ¿Qué es realmente este lugar?

La respuesta llegaría en el octavo piso…

Un pasillo se extendía y formaba una espiral, al otro lado yacía una puerta invertida y corrí hacia ese lugar, te asustaste y dijiste “hey, espérame” y me seguiste con muchísimo miedo, impávido ante la sensación de caminar recto en un pasillo donde todo está torcido…

La puerta nos condujo a un gran jardín… un gran jardín recto y seguro que caminamos maravillados… estaba lleno de árboles, plantas y flores, de arbustos y aves, tenía lagartijas y colibríes, abejas y lobeznos… Hahaha, lobeznos!!! Domados como perritos de casa! Que cosa mas rara! Permanecimos mucho en ese lugar, recto, seguro… comimos de frutos que daban los árboles y los arbustos… bebimos del agua de las fuentes…

¿Raro, no? No preguntaste si sería seguro comer, sólo lo hiciste y te seguí… ¿acaso nos volvimos locos? Creo que los dos teníamos hambre…

Pero…

¿Recuerdas que no sabemos donde estamos?

Empezó a atardecer, caminamos… maravillados de un jardín tan confortable, un oasis de paz en el medio de un mundo raro…

No había otro camino que el camino… ninguno de los dos apostó por ir hacia los lados… ¿Qué nos atrapó tanto como para no cambiar de idea? No lo sé, simplemente seguimos el camino y llegamos frente a una gran mansión…

Sin vacilar gire el picaporte y abrí la puerta principal, esperando más de esas cosas bizarras y vivientes pero inevitables… Una gran sala recibidor, normal como solemos llamar, apareció dentro… y al entrar ocurrió otra vez el mal viaje! Justo al cerrar la puerta todo a otros tonos se volvió…

Las puertas brillaban, con un filo blanco marcando sus formas, casi como un dibujo, y brillaban sin alumbrar su alrededor… nuevamente sentí esa sensación de saber hacia donde ir, pero estaba impresionado, en el medio de aquella oscuridad, de tonos invertidos y puertas y filos que brillan dibujando la forma de las cosas pero no alumbran nada… sólo desperté de mi trance cuando empezaste a caminar por ti mismo… en la dirección que yo mismo pensé… sin detenerte…

Pregunté entonces “¿Qué haces?” Primera vez que emití un sonido desde que estábamos sentados mirando estrellas y al cerrar los ojos por segundos los abrimos en aquella biblioteca, me dijiste “Sígueme” y entendí que ya sentías lo mismo también…

Entramos en esa casa inmensa, entre sus salas, sus balcones, pasillos y recamaras, impresionados de que las paredes tuvieran tantos colores, tantos diseños y que los objetos existieran en posiciones y colores que nunca verías en un mundo “normal”…

Normal… nada de eso era normal… Nos miramos extrañados de que nada de todo aquello pareciera en el fondo incongruente, de que estuviésemos pasando tantas emociones y sin embargo: prácticamente no habláramos de ello… Es como si entendieras y entendiera, como si fueses tú y fuese yo quienes causamos esto…
Caminamos en esa casa tan normal en todo, tan anormal en todo, de repente todo era azul, de repente todo era de colores, oscuro, rojo o verde… de todo color, luz, sombra y sensación… morados mezclados con vinos, con rosas, naranjas y mas azules con verde… subimos una escalera que condujo al ático… y en el ático: otra puerta…

Giraste la manija, y al abrir: un puente… una ciudad antigua al lado izquierdo se divisa, al derecho una actual y cosmopolita… del lazo izquierdo es de día, del derecho es de noche (y la electricidad de los edificios ilumina)… en el centro del cielo atardecer y en el reflejo del lago directamente abajo: amanecer…

El puente era antiguo, de roca, seguro, se fue haciendo angosto mientras caminábamos, impresionados de un entorno tan utópico. No reparamos en la angostura hasta que la sentimos prácticamente juntos y el puente nos llevó hasta un abismo donde se convertía en puente colgante!

Hey!!! ¿Ya era demasiada pachequez no? Eso no podía ser posible! No es Normal… No es posible…

Me miraste, sonreíste… dijiste “Tranquilo” y tomaste mi mano…

Al otro lado el terreno descendía, como la punta de un volcán si estás parado al filo de su cráter, comenzamos a bajar por escalones de mármol y al horizonte un bosque nos recibía, alumbrado con un azul único, como si atardecer y anochecer estuvieran ocurriendo en el mismo momento…

Calidez… sentí calidez… y me reí cuando dijiste “¿sientes el calor o sólo soy yo?”

Entramos al bosque, tan tranquilos, tan cálidos… como si estuvieras en una bañera, sintiendo el agua tibia que descansa a tu cuerpo…

Normal… ¿qué es lo normal? ¿La incongruencia no tiene un sentido? ¿Qué es normal?


¿Dónde estamos?

Al centro del bosque (porque sabíamos que era el centro del bosque), una puerta blanca en el medio de un gran circulo con un símbolo que me fue conocido…

Una puerta, sin pared o cuarto detrás… una puerta que parece no conducir a ningún lado, sólo brilla (y alumbra), blanca y recta.

Al acercarnos, vimos una cerradura…

Al estar frente a ella, vimos el letrero: no decía nada, intentamos abrir y la puerta no cedió…

“Tenemos que entrar” me dijiste…

“Necesitas la llave” te contesté…

Al terminar mi frase la puerta emitió más luz! Y en letras doradas algo en el letrero se dibujo…

Nos acercamos a leer…

“8th Floor”

El Octavo Piso…


No hay comentarios.: